¿Cuál es la Mano Invisible del mercado?
Crítica a la Competencia Perfecta
“El Estado vuelve, pero es de derecha. Yo siempre digo que cuando falla la mano invisible¹ aparece la mano negra. Están tratando de lograr a través del Estado lo que querían que lograra el mercado: garantizar las ganancias de los ricos. También las van a cuidar reprimiendo, si surge un estallido social en Estados Unidos.” Alan Freeman
Según dicen, Adam Smith sostenía que si los estados no obstaculizaban la producción y el comercio; de una forma natural el individuo buscaría la riqueza material, dando lugar a una sociedad rica. En esta sociedad los precios se ajustarían, naturalmente, según la oferta y la demanda. Además, apostaba por una división internacional del trabajo según las ventajas naturales de cada nación; a
través de la especialización el mundo sería cada vez más rico. La mano invisible del mercado haría que todo fuese fluído. Esta idea del señor Smith, enmarcada en un contexto de proteccionismo europeo frente a la invasión de productos manufacturados británicos, es la expresión inequívoca de su lealtad al proyecto político anglo-burgués del siglo XVIII. Sin embargo, la fe que puso en la mano invisible del mercado se ha convertido en el dogma fundamental de la principal profecía del economicismo marginalista: la Competencia Perfecta. Cual palabra de Dios, esta propaganda política somete cada vez a más pueblos y culturas que nada tienen que ver con los hijos de la Gran Bretaña, con el libro o la espada, ¡naturalmente! De esta forma, la doctrina economicista, como toda buena doctrina, santifica a sus propios profetas. Smith, en su éxtasis místico, creyó entender la naturaleza de las cosas y la dio a conocer, según su visión propia, en el libro “La Riqueza de las Naciones”. Sus herederos, síndrome de la educación autoritaria, han idolatrado los incuestionables versículos de este evangelio; símbolo, que no guía, de su acción y ambición. Además, cómo no, habiendo tergiversado las voluntariosas palabras del maestro, se están permitiendo el lujo de imponer un nuevo testamento, fidalgo, en todo el globo.
La mano invisible del mercado de Adam Smith es la primera de una seríe de suposiciones que componen el ideario economicista marginalista. La Competencia Perfecta, teorización básica del marginalismo, parte de la creencia en la idea de la mano invisible con el fin de explicar como funcionaría la economía si todos los agentes actuaran siguiendo este principio. Para que exista Competencia Perfecta deben darse cinco supuestos:
- Las empresas son precio-aceptantes, es decir, no tienen la capacidad de influir en los precios.
- Los productos son sustitutivos perfectos; por ejemplo, el azucar que producen y venden dos empresas tiene las mismas características por lo que al comprador le da igual uno que otro. No existen las marcas.
- La tecnología está al alcance de todas las empresas, es decir, cada empresa puede utilizar el método tecnológicamente más eficaz, sin impedimentos tipo patentes.
- Toda la información está disponible para consumidores y empresas, por lo que pueden tomar la mejor decisión en todo momento.
- No existen barreras de entrada ni salida del mercado, es decir, cualquier empresa puede producir lo que quiera y dejar de producirlo cuando quiera.
Sin embargo, es fácil comprobar que estos supuestos son abstracciones que poco o nada tienen que ver con la realidad. Vayamos punto por punto:
- Empresas precio-aceptantes, no existen las marcas: falso. Las empresas crean las marcas con el objetivo de diferenciarse de otros productos y poder alzar el precio tanto como puedan. Por su parte los compradores no tienen capacidad de negociación, ya que los productos, salvo algunas excepciones, suelen tener un p
recio establecido. - Productos sustitutivos perfectos: falso. Volviendo al ejemplo; no es igual el azucar blanco que el azucar moreno, y afinando más, dentro del azúcar blanco todos no son iguales debido a materias primas y formas de producción distintas.
- Tecnología libre: falso. Las tecnologías y formas de producción son elementos estratégicos de cada empresa por lo que las protegen con patentes y rarísima vez están dispuestas a compartirlas sin recibir un beneficio a cambio.
- Información libre: falso. La gran mayoría de la información sobre precios, calidades, cantidades, etc., está oculta, ya sea por imposibilidad del consumidor por analizar toda la información disponible, ya sea por la negativa de los agentes económicos a facilitarla. Además hay que considerar que la mayoría de aquello que se llama información es propaganda de los productores, lo que reduce aún más la información veraz disponible.
- No existen barreras de entrada o salida: falso. Ya sea en forma de múltiples barreras legales (sectores de producción “estratégicos”, subvenciones, licencias, etc.), ya sea en forma de costes irrecuperables (tiempo, gastos de constitución y de cierre del negocio, etc.), existen múltiples impedimentos para que las empresas entren y salgan del mercado cuando quieran.
Entonces, ¿por qué se estudia y se repite el discurso de la competencia cuando se basa en falsedades? He aquí la verdadera Mano Invisible. Cuando uno parte de suposiciones es capaz de llegar a la conclusión que quiera. La élite mundial ha creado un ideal al que aspirar, pero que, dada la naturaleza del propio sistema, es inalcanzable. No obstante, aquí re
side su utilidad para los poderosos, ya que, cuando quieren aumentar su dominio sobre una sociedad o un mercado, argumentan que los problemas de dicha sociedad o mercado se deben a la falta de competitividad y, con su discurso profético de salvación material, logran captar la simpatía del pueblo. Entonces impulsan políticas para “mejorar la competitividad”; lo que vienen a ser políticas para eliminar a los agentes económicos independientes y usurpar su lugar. Una vez allí, dada la naturaleza acumulativa del sistema real, las personas quedarán más empobrecidas; y ante el descontento emergerá la “solución”: mejorar la competitividad del mercado laboral, es decir, eliminar derechos del trabajador asalariado ( P:E: ahora la CEOE ha hecho una propuesta de este tipo “para salir de la crisis y por el empleo”). Es un proceso sin fin, puesto que el milagro que la cúspide ofrece es, ni más ni menos, el problema en sí mismo, y, dada la capacidad represora y propagandística actual (de acciones y de ideas), muchas personas se están limitando a creer que esto debe ser así, y ya está, como si fuera designio divino.
Como conclusión personal, considero que después del estudio, la comprensión y crítica del modelo de Competencia Perfecta es fácil advertir que éste es dogmático, pseudo-científico y contraproducente. Lo más saludable para la Existencia sería dejar de creer y vivir según una abstracción vacía, no sólo incapaz de predecir y/o resolver problemas, sino creadora de los mismos. Su aplicación arbitraria según los intereses políticos dominantes² se vale del individualismo, la ambición y la agresividad para crear una sociedad atomizada, egocéntrica y violenta, en un proceso de microcompetitividad popular (o de la base) y macrocooperación gubernamental (o de la cúspide). Su fin es someternos cada vez más, desposeyéndonos de todo: mundo, incapacidad de acceder a los bienes; cuerpo, imposibilidad de obrar para uno mismo; y mente, incapacidad de crear soluciones. Si comprendemos que la creencia en la mano invisible es una fe que nada tiene que ver con la Naturaleza, podremos acercarnos a la respuesta a nuestra pregunta inicial: ¿cual es la Mano Invisible del mercado? Es difícil ponerle una cara… un nombre, pero puedes comprobar por ti mismo que Mayer Amschel Rothschild³ y su prole son los impulsores originales de todo esto. En un estudiado segundo plano, esta estirpe de banqueros, cual Aracnes, llevan dos siglos tejiendo su proyecto social de dominación mundial. El Grupo Bilderberg, el CFR (Centro de Relaciones Exteriores en español) y la Comisión Trilateral son otras caras del mismo proyecto. Estos invisibles arquitectos, sin embargo, trabajan, desde los países más poderosos, con dos manos bien visibles: la Mano Blanda de legisladores, gobernantes y jueces y el Puño de Hierro de ejércitos y policías . Con la pirámide que ha creado, la Mano Invisible no sólo pone y quita crisis en el mercado, sino que domina el planeta.
¹ Vease Mano invisible
² Véase El libre mercado… ¡¡al carajo!!
Descargar documentación Critica a la Competencia Perfecta.zip
Descargar ficha Critica al Modelo de Competencia Perfecta.zip
Bibliografía:
www.uclm.es/area/fae/micro/transparencias/6.pdf
http://es.wikipedia.org/wiki/Competencia_perfecta
Crítica al modelo de Competencia Perfecta, Ardegas
Las tareas revolucionarias de la mano invisible del mercado, Luis Britto
¿Por qué la Economía Neoclásica no explica nada en absoluto? (en inglés), Steve Fleetwood
Propuestas empresariales para salir de la crisis, CEOE
Otras lecturas:
La Mano Invisible, por Frei Betto (Humor)
Mano Invisible del mercado secuestrada por Chavez y las FARC, por Carlos Conciencia (Humor)